viernes, 10 de agosto de 2018
sábado, 30 de junio de 2018
¿Qué tengo?
Inició
en mayo del año pasado cuando me percaté de una molestia en las
articulaciones de los dedos de manos y pies aunado a una sensación de
ardor en las yemas que se acrecentaba al contacto.
El primer diagnóstico fué Síndrome de Raye, debido a mi consumo de aspirinas pero al suprimir su uso, las molestias continuaron incrementándose lo que nos llevó a una posible artrosis ocupacional. Luego de análisis clínicos surgió el posible diagnóstico de neuropatía periférica con complicaciones ocasionada por un factor aún no identificado.
Luego de una crisis nerviosa aguda resulté con un debilitamiento general, manos frías y las extremidades casi inútiles; me fue casi imposible incorporar y mucho menos pasear a Frida. Luego recuperé las fuerzas lenta y lastimosamente (huelga decir que perdí mi trabajo).
El ardor intenso en las yemas de manos y pies se incrementó junto a un dolor casi insoportable en las palmas, tobillos y muñecas que no pocas veces me arrancó angustiantes lágrimas de desesperación e insomnio.
Tramadol fue una parcial victoria pues si bien ahora puedo dormir, los dolores articulares continúan y tengo que administrarlo tan seguido que, sumado al consumo masivo de aspirinas y otros analgésicos, me orillan a temer por la integridad de hígado y riñones.
La frustración continúa al escuchar de mi doctor que mi padecimiento es autoinmune y crónico; una posible fibromialgia para la que no hay tratamientos y que deberé aceptar ese dolor incapacitante por el resto de mi vida, lo cual me niego a aceptar.
La situación se complica enormemente al carecer de trabajo y de seguridad social amén que en mi familia sospechan que es psicosomático (¡seguramente finjo para no sé qué chingaos!). No tengo de momento perspectivas de trabajo, amor o incluso fraternidad ni mucho menos independencia económica.
Llevo más de un año de casi completo aislamiento social (ni mis mejores amigos están al tanto). Estos dolores tan intensos que van y vienen me dificultan enormemente escribir en la PC o incluso en mi celular (donde escribo de a dedito).
Casi no puedo manipular los controles de mis cámaras y mucho menos tocar la guitarra. Así las cosas; trato de no agüitarme y ver luminoso el mañana. Continuaré buscando respuestas en otras opiniones y otros diagnósticos.
Actualización (6-ago-2018)
Recién terminé un tratamiento vasodilatador sin grandes mejoras por lo tanto iré de nuevo con la doctora para que me explique los siguientes pasos a seguir para terminar con esta posible (ahora sé) Polineuropatía inflamatoria aguda, enfermedad idiopática (de origen desconocido) y necesariamente crónica.
Juro que estoy desesperado y muy frustrado.
El primer diagnóstico fué Síndrome de Raye, debido a mi consumo de aspirinas pero al suprimir su uso, las molestias continuaron incrementándose lo que nos llevó a una posible artrosis ocupacional. Luego de análisis clínicos surgió el posible diagnóstico de neuropatía periférica con complicaciones ocasionada por un factor aún no identificado.
Luego de una crisis nerviosa aguda resulté con un debilitamiento general, manos frías y las extremidades casi inútiles; me fue casi imposible incorporar y mucho menos pasear a Frida. Luego recuperé las fuerzas lenta y lastimosamente (huelga decir que perdí mi trabajo).
El ardor intenso en las yemas de manos y pies se incrementó junto a un dolor casi insoportable en las palmas, tobillos y muñecas que no pocas veces me arrancó angustiantes lágrimas de desesperación e insomnio.
Tramadol fue una parcial victoria pues si bien ahora puedo dormir, los dolores articulares continúan y tengo que administrarlo tan seguido que, sumado al consumo masivo de aspirinas y otros analgésicos, me orillan a temer por la integridad de hígado y riñones.
La frustración continúa al escuchar de mi doctor que mi padecimiento es autoinmune y crónico; una posible fibromialgia para la que no hay tratamientos y que deberé aceptar ese dolor incapacitante por el resto de mi vida, lo cual me niego a aceptar.
La situación se complica enormemente al carecer de trabajo y de seguridad social amén que en mi familia sospechan que es psicosomático (¡seguramente finjo para no sé qué chingaos!). No tengo de momento perspectivas de trabajo, amor o incluso fraternidad ni mucho menos independencia económica.
Llevo más de un año de casi completo aislamiento social (ni mis mejores amigos están al tanto). Estos dolores tan intensos que van y vienen me dificultan enormemente escribir en la PC o incluso en mi celular (donde escribo de a dedito).
Casi no puedo manipular los controles de mis cámaras y mucho menos tocar la guitarra. Así las cosas; trato de no agüitarme y ver luminoso el mañana. Continuaré buscando respuestas en otras opiniones y otros diagnósticos.
Actualización (6-ago-2018)
Recién terminé un tratamiento vasodilatador sin grandes mejoras por lo tanto iré de nuevo con la doctora para que me explique los siguientes pasos a seguir para terminar con esta posible (ahora sé) Polineuropatía inflamatoria aguda, enfermedad idiopática (de origen desconocido) y necesariamente crónica.
Juro que estoy desesperado y muy frustrado.
miércoles, 5 de abril de 2017
Media Semana
Tengo al alcance de mi mano izquierda una botella medio llena de promesas y en la derecha un puñado de mentiras.
Es medio día y la regadera está seca.
Promesas rotas y un ominoso pesar se arrastra al tener al tiempo como enemigo. No más!! No más...
martes, 31 de enero de 2017
miércoles, 19 de octubre de 2016
Cuando un Escobar le pica los ojos a otro
De joven, entre mis pasiones estuvo la de tocar en grupos de
rock. Toqué el bajo y guitarra en varias bandas y me apasionaba la flauta transversal
(la cual mi madre me regaló con grandes sacrificios). Todo parecía que iba bien y vislumbraba un lindo futuro dedicándome a la música, pero mis sueños terminaron abruptamente cuando uno de mis hermanos, aprovechando una ausencia, robó mi
equipo completo. Cuando supe quién fue el ratero, le dije a mi hermano
Humberto, quien sólo se limitó a maldecir por lo bajo.
Sobra decir que nunca pude recuperarme del todo de este asunto y terminé a la deriva laboralmente, siendo mis sueños truncados de cuajo.
El ratero ya no vive desde hace mucho con nosotros pero sus
visitas son frecuentes y no nos dirigíamos la palabra por rencillas anteriores. Seguido tengo que soportar su asquerosa presencia y su interminable perorata cada vez que se
presenta con su estúpida cara de inocente. Al sentirme excluido en mi propia
casa, mi único escape es encerrarme en mi habitación ante la mirada indolente
de mi madre y hermana, quienes, aunque hasta hace poco se enteraron que él fue
quien me robó, siguen actuando como si nada!
Los robos no pararon allí, pues como este gay de closet y su asquerosa familia tienen llaves del departamento, durante años se perdieron cosas de la casa en general y de mi habitación en particular como cámaras, DvD´s, CD´s, etc. además de anillos, aretes y bisutería diversa. Es por eso que la mantengo cerrada en mis
ausencias.
Cada fiesta, cumpleaños o reuniones son motivo de
frustración para mí por obvias razones y pido disculpas si mi comportamiento
parece mala educación o grosería, pero
no me queda más remedio que dirigirme directamente a mi habitación y encerrarme durante horas (sin comer) para evitar la molestia de permanecer cerca de él o de su innombrable familia.
Reconozco que la culpa fue mía al no actuar en su debido
momento; debí llamar a la policía o algo parecido pero nunca quise mortificar a mi madre; dejar que
el tiempo pasara sólo terminó por afectar mi relación con la familia
entera. Sólo me queda advertirles a todos que se cuiden de ese ratero y gay de clóset (literalmente) quien es, como ya se lo habrán imaginado,
Erick.
Actualización (6-ago-2018)
A casi un año de seguir enfermo (ahora parece ser Polineuropatía periférica inflamatoria aguda causada por un hipotiroidismo nunca atendido), estoy a merced de los caprichos familiares y las visitas de tan indeseable personaje continúan de una manera casi atroz pues viene cada vez que hay alguna reunión familiar o en su defecto cada quincena a pedirle dinero a mi madre.
He resuelto que tan pronto me recupere y consiga trabajo, lo primero que haré será terminar con esto por las buenas o por las malas.
Actualización (6-ago-2018)
A casi un año de seguir enfermo (ahora parece ser Polineuropatía periférica inflamatoria aguda causada por un hipotiroidismo nunca atendido), estoy a merced de los caprichos familiares y las visitas de tan indeseable personaje continúan de una manera casi atroz pues viene cada vez que hay alguna reunión familiar o en su defecto cada quincena a pedirle dinero a mi madre.
He resuelto que tan pronto me recupere y consiga trabajo, lo primero que haré será terminar con esto por las buenas o por las malas.
viernes, 5 de febrero de 2016
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