domingo, 24 de abril de 2011

La Realidad y Yo

Desde mi más tierna infancia me enseñaron de dios y de su hijo que había muerto por nuestros pecados. Eso nunca lo entendí ni tampoco eso del las 3 personas en uno. Misterios de la fe decían. Más grandecito escuchaba historias de fantasmas y apariciones que asustaban a los incautos, muertos que regresaban de la tumba para jalarnos las patas, como diría mi abuela. Vida después de la muerte, brujas, duendes, angeles, santos, dioses y demonios.



Siendo un joven comencé a interesarme en ovnis y vida extraterrestre. Era fabulosa la posibilidad de tener contacto con seres de otros mundos y viajar en sus naves más veloces que la luz y conocer planetas distantes. Habían además contactados y abducidos con la mala fortuna de olvidar tomar una foto o robárse una cuchára de la nave. Pero nunca una entrevista o una foto bien tomada.


En esa época se hablaba también de ciertos “elegidos” que con sus “poderes sobrenaturales” podían comunicarse con los muertos, leer el pensamiento, saber el futuro, doblar cucharas y arreglar relojes a distancia. Otros decían que podían hacer limpias con la sangre de un pollo muerto, y curar con agujas. Unos mas leyendo cartas podían decir el futuro y atraer el amor con remedios de lo más insólito. Otros más pregonaban las virtudes de beber orina, tomar chochos de azúcar o usar amuletos y ropa de variopintos colores para la “buena suerte”.

Todo este tipo de cosas harto interesantes no hacían sino confundirme. Debía haber algo que le diera coherencia a tantos y tan dispares misterios. Al contrario de mis conocidos y familia, no quise quedarme sentado con el cerebro cruzado y comencé a pensar, a leer, a preguntar y a hacerme bolas.


Por más que le buscaba no le hallaba sentido ni a este mundo ni a los otros. Unas cosas contradicen otras y lo que yo buscaba era algo con coherencia, algo que me diera paz mental. Siempre fuí inquisitivo y preguntón, y para mí el tormento de la duda aparecía allí en donde otros eran felices. Como podían creer a pie juntillas algo que ellos mismos sabían que no tenía sentido?

Existía una ley universal para todo? Algo que englobe y de sentido a mi búsqueda? Esa era mi difícil tarea.

Finalmente un día desperté y encontré el sentido a todos estos temas. Y me refiero solo a los temas en cuestión, porque la mujer se cuece aparte.

Este mundo es real y lo demás es fantasía. Este es un mundo maravilloso y muy bello. Rebosa de vida y colores. Lleno de gente que a veces se matan y a veces hacen arte precioso. Lleno de gente honesta, amable y talentosa.




Pero hay un pero: a la gente le da pereza razonar y prefieren creer y ser felices viviendo en la ignorancia. Es allí en donde entran unos sujetos que, desde tiempos inmemorables han existido y que han vivido a las costillas de los demás. Son los llamados: “misteriólogos”, “sacacuartos” , “engañabobos”, “vendemisterios” y no sé cuantos apelativos más se merecen. Se aprovechan de esta ignorancia voluntaria e impulsan creéncias en dioses, hadas, ovnis y demás tonterías... Sacerdotes, brujas, hechiceros, mediums y contactados incluídos. Esta sub especie vive de la mentira y se aprovechan de que el ser humano es supersticioso por naturaleza y se la tragan todita.



Ya lo dijo Quino en palabras del papá de Mafalda: -es para masticarlo pero no hay que tragárselo!

No entender como funciona el mundo no es una opción para mí y al parecer para los demás si lo es.




1 comentario:

  1. Seguiré tu blog lo más seguido que pueda, brother... me parece buena introducción para comunicar tus ideas.

    Espero que te sigan muchos lectores.

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